11Apr

Jorge Magno: Las familias mexicanas celebran los XV años: ¿por qué?

Jorge Magno: Las familias mexicanas celebran los XV años: ¿por qué?

En Latinoamérica, hablar de XV años es algo común. La fiesta no es sólo para celebrar un cumpleaños; también es el momento para que “la sociedad” sepa que la festejada pasó de ser una niña a una mujer. El festejo suele variar un poco según el país; pero no hay duda de que la celebración de XV años es una representación cultural en América Latina.

 

Aunque en Chile no es tan común; y dentro de Estados Unidos, esta costumbre ha llegado a sus regiones con mayor población latina; en el resto del continente, es una tradición con mucha fuerza. Aún existe un deseo grande de festejar “los quince” por parte de muchas jóvenes. Festa de debutantes lo llaman en Brasil; en las Guyanas, fête des quinzes ans.

Jorge Magno: Las familias mexicanas celebran los XV años: ¿por qué?

En Uruguay, por ejemplo, el vestido siempre es blanco; las colombianas suelen elegir vestidos hechos a mano. Hay países donde se acostumbra a que la quinceañera encienda quince velas y las entregue a las personas más importantes de su vida. Por supuesto, en México no nos quedamos atrás con los rituales: el último juguete, la coronación, o el cambio de zapatos a zapatillas, siguen teniendo un espacio en muchas fiestas de XV años.

Un rito de iniciación social

Las fiestas de XV años se remontan a principios del siglo XX. Estuvieron inspiradas en los bailes de las sociedades inglesas del siglo XIX; mujeres de entre 14 y 16 años se presentaban por primera vez como parte de la sociedad y listas para el matrimonio. Además, el encontrar un esposo también dependía de la posición social de los padres.

En nuestro país, se llamaban “temporadas de baile” a los espacios donde hombres y mujeres en edad de casarse (en aquel entonces), participaban para lograr algún acuerdo matrimonial.

Por supuesto, esos eventos eran sólo para las clases altas; el derecho de convivir se reservaba para las familias adineradas; era también una forma de mantener el estatus y reforzar el orden social. Sin embargo, las clases menos favorecidas crearon su propia representación, sólo que exclusiva para las mujeres.

En las clases más bajas, la hija era presentada ante la sociedad y, sobre todo, ante los hombres; la finalidad era mostrar que ya estaba en edad para casarse; el baile daba la oportunidad de encontrar entre los asistentes a un futuro esposo.

Para ser presentada, la quinceañera por supuesto debe lucir un vestido de gala, amplio, como si fuera una princesa. Debe realzar la fastuosidad, pero también debe tener cierto énfasis en la sexualidad de la festejada: escotes, hombros descubiertos, cintura ceñida; que lucirá de igual forma en el vals y en los bailes.

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En la actualidad, el festejo de XV años sigue siendo relevante para las familias mexicanas, no importa si los recursos son modestos o escasos.

Según un estudio antropológico realizado por el INAH, tan sólo en Yucatán, en comunidades donde las familias se dedican a la agricultura, obreros o pequeños comerciantes, los festejos de XV años se llevan a cabo aun si representa gastos excesivos.

Jorge Magno: Las familias mexicanas celebran los XV años: ¿por qué?

Según especialistas etnográficos, este tipo de fiestas son un refuerzo de relaciones sociales, de identidad, incluso de intercambio económico.

Una fiesta de símbolos

El vestido, el peinado, el maquillaje, los recuerdos, el salón, la comida y hasta la pista de baile comunican algo en las fiestas de XV. Cada detalle es una muestra del gusto (bueno o malo) de la quinceañera y de la familia. Uno de los objetivos implícitos de la celebración es ser originales, mostrar algo que jamás se haya visto en otra fiesta, ser diferente; incluso se espera, aunque no se diga, que el festejo sea recordado como el mejor.

Claro está, para ser recordada no basta con tener la intención; también se necesita dinero. El costo por una fiesta de XV años es muy alto: un festejo modesto no saldrá en menos de 70 mil pesos. No obstante, eso no es impedimento si el deseo de una hija es tener sus quince años. Ya lo retrató la fotógrafa Delphine Blast en Colombia.

El vestido puede costar desde los 3 mil a los 20 mil pesos. El salón, entre 7 mil y 50 mil pesos. Un banquete para sólo 250 personas llega a tener un precio de hasta 60 mil pesos.

Entre el maquillaje, los accesorios y los zapatos se gastan mínimo 15 mil pesos. Si a eso se le suma la contratación de un coreógrafo, chambelanes, limusina, fotógrafo, sonido, grupo musical y hasta mariachis; cumplir XV años puede costar más de 200 mil pesos.

Por supuesto, sin importar la clase social, este evento es una forma de mostrar el nivel económico de la familia. Mientras mayor sea el gasto, se representará una mejor posición social. Menos padrinos significan una mejor solvencia económica por parte de los padres de la festejada. Entre más invitados haya, significa que la festejada, además, tiene un gran poder de convocatoria

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Por todo eso, para muchas familias, el festejo de quince años es un día especial que aún se mantiene vigente; un momento en el que se vale vivir fuera de las limitaciones financieras. Si aún no lo crees, sólo te bastará con recordar los XV de la Rubí.

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